miércoles, 14 de octubre de 2015

Sobre la presentación de Arrullo (Corteza Ediciones, 2014) en la Ciudad de Avellaneda, Santa Fe.


Texto leído por la Profesora Daniela Sartor, en la presentación de Arrullo, en el marco de la feria del Libro de la Ciudad de Avellaneda, Santa Fe, Argentina.

Arrullo” de Diego Planisich


En los versos de Diego el arroyo está presente porque lo está en su vida…. dice en diferentes poemas… Pateando el arroyo… sentía la barba crecer junto al arroyo… el arroyo con sus pasos insurrectos…el arroyo sostenía su arrullo… 
Ese hilo de agua que a veces se corta y a veces abunda, recorre su espacio, lo limita lo contiene y lo arrulla en esta intemperie sin fin que como dice Juan L. Ortiz es la poesía, poeta que Diego admira. Será por eso que también como él… en sus textos busca hacer fluir todo lo inasible que lo rodea, y lo hace desde el margen, desde la orilla.

Pero también Diego tiene una mirada hacia los que sufren el agua en su ausencia…ellos cruzan la interprovincial trayendo agua en bidones de plástico… en la casa la bomba es una escultura sobre la piel seca del patio.

Y entonces beber es el necesario ritual para exorcizar al calor y es testigo del encuentro…pongo a enfriar un porrón para que la muerte no me alcance...

y nos veían abrazarnos y tomar un porrón.

Los envases son los sobrevivientes descartados por su inutilidad o rehusados, testigos necesarios del paso del tiempo.

Y en ese vivir pisando la tierra, el poema ayuda a nombrar la nostalgia… como un pájaro sucio que rescata un ala de la oscuridad asomaba del barro un resero blanco sanjuanino.

Las cosas no son como antes ni siquiera para un envase de aceite para motor.

Diego es un hombre situado en un rincón del mundo evocando sensaciones que lo hermanan con todo el mundo.
Vicente Huidobro dice en “Manifiesto de Manifiestos”
Un poema debe ser algo inhabitual pero hecho a base de cosas que manejamos constantemente, de cosas que están cerca de nuestro pecho, pues si el poema inhabitual también se halla construido a base de elementos inhabituales nos asombrará más que emocionarnos, lo que asombra no transporta…hay que ser un verdadero poeta para poder dar a las cosas que hallan cerca de nosotros la carga suficiente para que nos maravillen”

En ARRULLO, la metáfora tiene imágenes conocidas que son dichas de manera que nos emocionan y nos maravillan. El pito de la fábrica, el Bar Z, el porrón, el paraguas, los puentes de la Sarita, de la mano del poeta nos transportan, nos devuelven la mirada hacia nosotros mismos.

Escribir es un placer, algunos creen que el poeta tiene poderes divinos, es un placer y también es un dolor que se transita hasta encontrar una luz que no hiera pero el gozo sublime está en leer poemas en los que sentís el canto, el susurro mudo de las cosas.

Diego nace y vive Avellaneda en el centro y en sus orillas, y con sus poesías nos transita, nos recorre, nos arrulla y nos invita a acompañarnos en nuestros pasos insurrectos.


 
Avellaneda, 26 de Junio de 2015.