lunes, 1 de agosto de 2011

aires de madrugada




          Una ceguera otoñal va prediciendo mis ratos continuos:
          los despojos más hechiceros de la muerte
          esos que se filtran en nuestras paredes oscuras de hojalata
          donde la mierda no encuentra recovecos que llenar
          donde una nube en el celeste se despoja a latigazos

          Pues en las horas cortas y húmedas
          no hay extintores de lamentos a mano
          no hay citas laguneras que decanten

          Y así 
          la muda ciencia del pelo airoso de la vela
          se va disipando
          como los bichos amantes de la luz
          como el aire cicatrizado de noches
          que vuelve saludante
         y esquivo
          de cada mancha desparramada por mi codo
          cavilante y aturdido
                         sostén de mis fisuras.


          DP



3 Comentarios y demás yerbas:

Gustav dijo...

"no hay extintores de lamentos a mano..."

son frías las madrugadas, sobre todo cuando la almohada que reposa solitaria es indiferente a nuestras plegarias.

Ceci Vietri dijo...

La madrugada y el Otoño, dos momentos en los que la melancolía nos alcanza fácilmente y las heridas que creimos olvidar, siguen sangrando...

Meme Vergara dijo...

para los lamentos, no habrá nunca extintores cerca... y para las madrugadas de ototño, pura soledades.