los despojos más hechiceros de la muerte
esos que se filtran en nuestras paredes oscuras de hojalata
donde la mierda no encuentra recovecos que llenar
donde una nube en el celeste se despoja a latigazos
Pues en las horas cortas y húmedas
no hay extintores de lamentos a mano
no hay citas laguneras que decanten
Y así
la muda ciencia del pelo airoso de la vela
se va disipando
como los bichos amantes de la luz
como el aire cicatrizado de noches
que vuelve saludante
y esquivo
de cada mancha desparramada por mi codo
cavilante y aturdido
sostén
de mis fisuras.
DP
DP
3 Comentarios y demás yerbas:
"no hay extintores de lamentos a mano..."
son frías las madrugadas, sobre todo cuando la almohada que reposa solitaria es indiferente a nuestras plegarias.
La madrugada y el Otoño, dos momentos en los que la melancolía nos alcanza fácilmente y las heridas que creimos olvidar, siguen sangrando...
para los lamentos, no habrá nunca extintores cerca... y para las madrugadas de ototño, pura soledades.
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