viernes, 15 de julio de 2011

de los adioses









"Quisiera no haber visto del hombre,
la primera vez que entró en el almacén, 
nada más que las manos;
lentas, intimidadas y torpes, moviéndose sin fe,
largas y todavía sin tostar,
disculpándose por su actuación desinteresada."
Fragmento de "Los Adioses", J.C.ONETTI.






Los adioses nos hacen mejores... y poniéndonos en la vereda de enfrente, nos regalan una vista de la que no conocíamos su existencia.
Cada vez que ha llegado uno de ellos seguramente nos ha sorprendido. En la mayoría de las ocasiones nos han tomado a contrapierna, haciéndonos caer y sentir lo duro que es la vida y más, si ésta sólo se vive entre cuatro parecitas.
Los muertos viven entre cuatro parecitas y nosotros -a veces- también. Vivir así es como vivir dentro de un reloj, entre su cristal y sus agujas, donde nunca podremos ir más allá de esos límites sin golpearnos con el tiempo que nos arrastra.
Sabemos que varios de ellos llegarán, indefectiblemente, que se harán carne en algún momento u otro y no nos será sorpresa. Y allí estaremos para aparejar todo lo que se venga; los muros de contención que hemos construído durante toda nuestra vida es probable que sucumban, que tiemblen al menos, pues no hay garantías en esta vida que digan que estaremos a salvo de todo y de todos.
Puede que nuestros muros cedan un poco, pero también -y de ésto estoy seguro- puede que nos hagamos duchos en aparejar las situaciones que devengan de todo aquello que arremeta contra nosotros.
En esta estancia de Fueguitos -como diría Eduardo Galeano- nos ha tocado la dura tarea de mantenernos encendidos. Y cuando digo ésto lo digo pensando en que en el avanzar al camino deberíamos mantenerlo alumbrado, para que cada uno de nosotros podamos ir viendo donde pisamos, a quién tomamos de la mano y a quién miramos a los ojos al reconocernos. Y alumbrar y alumbrarnos, los unos a los otros, porque los adioses nos hacen mejores, porque nos paran en las veredas, en las de acá y en las de enfrente, veredas que nos dan el reparo suficiente para seguir andando, veredas que acompañan un camino, él camino, que es el Tuyo, el Mío y el de Todos.
Los adioses nos hacen mejores... o al menos deberían.


DP





*En la fotografía Paul McCartney con sus hijos, por Linda McCartney.



4 Comentarios y demás yerbas:

Meme Vergara dijo...

No se como nos ponen los adioses... a mí por lo menos triste.

Y es cierto, no hay garantías en la vida, y no hay seguros. (si existieran.... no les quitaría la emoción?)

Impecable el texto.

La cita de Onetti... bueno Onetti me encanta.

Muy buena publicación.

Besos.

Bris! dijo...

Sinceramente creo que los adioses no nos hacen mejores, pero nos marcan profundamente. O quizás exista una diferencia entre el estilo de adiós al que nos referimos. Se podría hacer una taxonomía al respecto...jaja

O quizás tengas razón, y mis "cambios" para mejor...son imperceptibles.
Ojalá tengas razón...

Me gustó mucho tu texto. Gracias por compartirlo!! Saludos :)

Diego Planisich dijo...

Meme: Gracias por lo dicho, y si, suelen ponernos tristes, normalmente nos afectan de esa manera...
Y por otro lado me alegra que te guste Onetti! un beso.

Bris: el hecho de creer que los adioses nos hacen mejores tiene que ver con que siempre podrá haber una mejor versión de nosotros, más allá del tipo de adiós que sea, más allá de que haya un cambio imperceptible o no.
Y partiendo de una base, si no apostamos a ser mejores, a ir hacia adelante con la cabeza en alto, no habrá vueltas que darle al asunto...
Y si, podríamos hacer una taxonomía y clasificarlos, y hasta podríamos hacer un blog, totalmente dedicado a eso, jaja! :P
En fin, te dejo un "adiós", pero uno buenito y de pronta devolución, je.

Ceci Vietri dijo...

El texto me hizo a acordar a esa frase que dice: uno se empieza a decir adiós desde el primer momento en que se encuentra. Si bien es un poco asi como ver el vaso medio vacío, es cierto que todos empezamos a irnos desde que llegamos...