Cierta vez vi al cielo llorar. No llovía, vale aclarar. Caía bendición sobre nosotros que lamentábamos los sucesos, algunos corrían para acá, otros corrían para allá, también había quiénes quedaban parados, perdiendo sangre como la tarde, como lo dijeran en una canción Pedro y Pablo.
Motivos para reír también había, estaban donde podían verse, de donde podían tomarse como al níspero que sobrevuela la vereda. El cielo lloraba llenando cuencos. Los cuencos pronto habitarían en las parsimonias que deja la sed al morir.
Motivos para reír también había, estaban donde podían verse, de donde podían tomarse como al níspero que sobrevuela la vereda. El cielo lloraba llenando cuencos. Los cuencos pronto habitarían en las parsimonias que deja la sed al morir.
DP




1 comentarios:
mira quien viene por aqui..
he volvido..
si..volvido..
y te dejo un olvido..
si..olvido..
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